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sábado, 6 de septiembre de 2014

NETAXÁT-LEQ, EL HOMBRE DE AGUA

de Flavio Dalostto / Historia Sagrada del Pueblo Qom en el País Chaqueño - Tomo 2
  
NETAXÁT-LEQ, EL HOMBRE DE AGUA



Yo, Netaxát-Leq, el Hombre de Agua, estando durmiendo bajo la sombra del Gran Seibo (y estaban en cogollos, las flores), me fue dada palabra de los dioses, a través del pájaro birín, el mensajero.

Y el pájaro birín me habló, y me dijo: -"Hombre de Agua: Abre tus oídos, pues es Nogüét, quién te habla".

Y me fue dada la palabra de los dioses, a través del pájaro birín, pero del Señor Nogüét, no vi su rostro. Y me dijo el birín, de parte del Señor Nogüét: -"Hombre de Agua, escucha la palabra de Tu Dueño. Me dirijo a tí, porque has sido fiel al recuerdo de Mí, Tu Señor. Muchos han olvidado Mi Palabra, pero tú has sido mi fiel sacerdote en el país chaqueño. Las multitudes de los Hijos de Qom y el resto de las gentes chaqueñas, me han olvidado, y han rendido culto a los dioses extranjeros de las iglesias fijas, que son nada, a saber: la dominación, el maltrato y el desperdicio. Pero yo, he sabido esperar el turno de la recuperación de mi recuerdo, el momento de la debilidad de mis enemigos, el tiempo de la angustia de los que lastimaron al país chaqueño con herida mortal. Y ahora, que te he encontrado, que he tejido con paciencia los días de tus antepasados, las circunstancias tu nacimiento, y los hilos de tu madurez; Ahora, que he encontrado a mi Sumo Sacerdote, me manifiesto a ti en mi inmenso poder, para recuperar a los hijos perdidos de la familia chaqueña, aquellos que ya no saben pronunciar mi nombre, porque nadie se los enseñó. A ti, te revelaré los secretos de la Religión de los Dueños, para que el Pueblo Sediento beba en Aguas Vivientes; y para que la Vida Plena se abra camino en el Chaco, como Río Poderoso y vivificador".

“Toma un palo escritor y un papel a escribir, y escribe, Hombre de Agua, las palabras verdaderas de Tu Señor; a fin que el Pueblo que habita en la Oscuridad, tenga Luz y deje de tropezar en su camino, confusamente.

“Toma mis palabras, y sé fiel al escribirlas. Escribe limpiamente con la sangre de tu corazón, pues es la Palabra de Aÿemaÿóm, la que estás escribiendo.”

Y me dijo: -"Escribe fiel y verdadero, porque de estas palabras nace la salvación de Qom y del Chaco y del Mundo. Y no hagas caso de lo que piense el resto de los humanos, pues el Payáq-Burla, ciertamente, los alentará para tratar de torcer tu camino. Y serán como incapaces de pensamiento, la nación de los estúpidos; más tú resistirás y levantarás alta mi bandera, para que la vean todas las tribus de la Tierra.”
 “En el tiempo de los antiguos, todos los humanos nos conocían, y practicaban la Religión de los Dueños, es decir, de los Nogüetpí. Y de esta manera, les éramos favorecedores. Pero, cuando vinieron los tiempos de las iglesias fijas de las manos de Uropo y de Qat, que trajeron los demonios payaqpí y su rey llamado Satanáj; los hijos de Patagón y los hijos de Qom y el resto de los chaqueños, olvidaron a Nogüetpí-Lta'á, y comenzaron a servir a los dioses de los extranjeros, que son nada. Adoraron a los dioses, que son inexistentes, de las iglesias fijas (y son las iglesias que secuestraron a Jesús-Mesí, y lo clavaron a un palo y le pusieron un mortal sombrero de espinas). Y de esta manera, ya se olvidó la gente de Nosotros. Y de este modo, perdieron la guerra contra los extranjeros. Y así, se perdió el país chaqueño, completamente. Y así, los hijos de Qom se convirtieron en extranjeros en su propia Tierra, padeciendo toda clase de calamidades."

“Ahora tú, Emisario de Nosotros, siente el amor de los cuidadores del Mundo fluir en todo órgano vivo de tu cuerpo, porque agilizará tu mente y alivianará tu alma. Y anida nuestra palabra en tu corazón, igual que abrigas a un pajarito; y ciertamente, transmítela a Todos, para que nadie se pierda la oportunidad de ser nuestros amigos, y de esta manera, se salven algunos, entre la gente.”

jueves, 4 de septiembre de 2014

LA RAMA DE TAUAQUÍN

LA RAMA DE TAUAQUÍN ( del Tomo 1 de Historia Sagrada del Pueblo Qom en el País Chaqueño )


de Flavio Dalostto

La rama de Tauaquín florece

Mosé juntó un montón de ramas secas de Mistol que cayeron del Cielo, y llamó a todos los jefes de las tribus y de las tropas, y les dijo: -Elegid varones justos de cada una de las naciones del Pueblo de Dios, y traedlos delante de mí y de la Olla de la Voz de Dios. Un varón por cada tribu y por cada tropa.
Y eligieron las tribus y las tropas, varones justos, uno por cada fracción del Pueblo de Dios, y los enviaron delante de Mosé. Y Mosé les dijo: -Tomad cada uno de vosotros una rama seca de Mistol, y escribid sobre ella el nombre de vuestra tribu, el nombre de vuestra tropa, en la madera seca del Mistol. Tauaquín tomará también una rama seca de Mistol, a nombre de la Tribu Toba.
Y todos aquellos varones justos escogidos, uno por cada tribu y uno por cada tropa, tomaron cada uno su rama seca de Mistol, y escribieron el nombre de su tribu y de su tropa. Y cuando todos terminaron de escribir sus nombres en la madera seca, les dijo Mosé, abriendo la Olla de la Voz de Dios: -Colocad vuestras ramas dentro de esta Olla que Qad’ta’á nos dio, y mañana se verá a quien elige Qad’ta’á para Ayudante de Gobernador, y sea mi apoyo delante del Pueblo.
Entonces, todos aquellos varones pusieron sus ramas secas de Mistol, escritas con el nombre de su tribu y de su tropa, dentro de la Olla de Dios. Y después de esto, Mosé tapó la Olla, y les dijo a aquellos varones: -Orad al Nogüét, para que nos nombre un Ayudante de Gobernador.
Y así hicieron. Y no durmieron en toda la noche, porque se quedaron cuidando la Olla de Dios. Y a la mañana siguiente, cuando Mosé abrió la Olla de Dios, sacó todas las ramas de Mistol, y las repartió, a cada uno según su tribu. Y todas las ramas estaban secas, iguales, unas de otras; pero la rama de Tauaquín había brotado, fabricando hojas verdes, florecido y fructificado.
Y todos aquellos varones dijeron: -Dios ha hablado, y ha elegido a Tauaquín por ayudante de gobernador.
Y quedó Tauaquín por Ayudante de Gobernador, delante del Pueblo. Y la gente se quedó tranquila.
Y Mosé tomó la rama de Mistol florecida de Tauaquín, y la plantó en el suelo. Y he aquí que creció mucho la rama hasta transformarse en un árbol de Mistol, que creció en Tierra salina, hasta el día de hoy, por una maravilla".

martes, 2 de septiembre de 2014

CARLA BRUNATTI UNA PIONERA EN EL CHACO SANTAFESINO

CARLA BRUNATTI UNA PIONERA EN EL CHACO SANTAFESINO. HISTORIA NO OFICIAL






El Commendatore, Don Giusseppe Finis Terrae el 10 de noviembre de 1878, salió del puerto de Génova, Italia, conduciendo unas treinta familias, oriundas de Trento y Gorizia, un condado principesco; ambas ciudades pertenecían al Imperio Austrohúngaro (1867-1918), gobernado por la dinastía de Habsburgo, su el emperador era Francisco José I.

Dejaban la península itálica embarcados en el vapor francés “Pampa”, su destino era la Argentina.

El Commendatore Don Giuseppe, acompañaba a estas familias expulsadas por la hambruna europea, una de las primeras consecuencias de la modernidad, de la guerra y la desocupación, a buscar otras tierras y otros cielos para sobrevivir, pues, nada tenían que perder.

El viaje fue muy complicado, así lo relataron sus protagonistas en varias crónicas, porque con frecuencia el vapor “Pampa” se detenía para arreglar sus viejas maquinarias, posiblemente sería su último viaje por los mares intercontinentales y después pasaría a formar parte de la chatarrería de algún puerto desconocido.

Durante el día la tripulación se reunía en la popa del barco a mirar la inmensidad del mar, la nostalgia y la incertidumbre los deprimían pero el Commendatore organizaba enseguida una alegre reunión, presentaba algunos jóvenes con instrumentos musicales, unos tocaban el violín, otros, el acordeón y todos juntos cantaban sus canciones tradicionales.

El Commendatore, además, tenía una gran responsabilidad y un control estricto sobre los inmigrantes; pero a veces, alguno se le perdía y recorría el barco buscando a la persona ausente. Siempre era la misma: una joven muy hermosa, Carla Brunatti a quien encontraba saliendo muy contenta y sonriente de algún camarote del capitán o de los oficiales. 

Ella con una voz angelical, decía: 

- Perdone, Señor Commendatore.

Carla Brunatti, tenía su historia: era de Trento, ciudad famosa si las había en Italia; porque allí se había realizado el Concilio Ecuménico de la Iglesia Católica (1545-1563) como respuesta a la Reforma del monje agustino Martín Lutero.

Era hija única de Don Carmelo Brunatti y de Doña Anunciata. La joven Carla mantenía una relación amorosa con el obispo de Trento y este escándalo había llegado a la curia romana y a los oídos del Papa.

Inmediatamente el Papa para acallar la ola anticlerical que cubría casi toda Europa, envió a un Cardenal octogenario de su máxima confianza, su Excelencia Reverendísima Monseñor Rectus Moris, para hablar con la familia Brunatti y terminar con esa relación pecaminosa.

El Cardenal, un eximio diplomático ya retirado en los suntuosos claustros de la curia romana; con mucha prudencia y con firmeza pontificia, le propuso a la familia Brunatti que a la brevedad abandonaran Trento para evitar el escándalo que tanto mal le hacia a la Iglesia Católica Apostólica Romana la conducta de su hija Carla y como compensación el Sumo Pontífice le enviaba por su intermedio una fuerte suma de dinero para ubicarse en un nuevo lugar y cuanto más lejos de la sagrada ciudad de Trento mejor.

Don Carmelo y Doña Anunciata, que eran fieles cristianos, aceptaron sumisamente la propuesta del Cardenal y fueron a ver al Commendatore Don Giuseppe Finis Térrea que andaba juntando gente para colonizar Argentina, pagaron el viaje de buena fe y aún les quedaba una buena suma para invertir en América.

Pero a Don Carmelo y a Doña Anunciata les traía muchos dolores de cabeza su hija Carla con su vida disoluta.

Unos años antes, ellos la habían llevado a Carla a Roma para hacerla ver por los mejores médicos pero estos

después de examinarla una y otra vez, dieron su diagnostico categórico: padecía de fiebre uterina.

Resignados con este diagnóstico y renovando sus esperanzas se embarcaron con las familias trentinas que venían a colonizar Argentina.



Así, transcurrían los días, siempre con algún acontecimiento inesperado. Una mañana el vapor Pampa se detuvo y quedó al vaivén de la borrasca, entonces el Capitán Toso informó a la tripulación que el vapor no tenía más carbón, pero poseía velas y las iba a desplegar. Les pidió que rezaran a Dios para que les envíe un fuerte viento para llegar al puerto de Montevideo que estaba muy cerca.

Durante todo el día los inmigrantes hicieron una cadena de oración, junto a una imagen de la Virgen Stella Maris, patrona de los navegantes, salvo algunos muy escépticos que no se unieron a las plegarias y en cambio maldecían la hora en la que se habían embarcado en tamaña aventura.

Por la noche llegaron los vientos que inflaron las velas y al amanecer del día siguiente el vapor Pampa estaba en el puerto de Montevideo.

La tripulación se despertó y con gran alegría bailaban y cantaban diciendo: “Estamos en América”.

El Capitán dio la orden de cargar el carbón para continuar el viaje al puerto de Buenos Aires.

El 23 de diciembre de 1878 el vapor Pampa entraba a los muelles del Puerto de Buenos Aires. 

El Commendatore y todos los inmigrantes fueron recibidos por el Director de Inmigración, Gumersindo Montoya y conducidos al Asilo de los Inmigrantes. 

El edificio, visto desde afuera, no se sabía que era, pero daba frío. Redondo como un circo de tablones, con el color de barco abandonado, tenía por fondo las grúas de los muelles, lo mismo parecía una inmensa boya que un cinematógrafo arruinado. 

Adentro del edificio había un patio cuadrado y otro más chico, uno rodeado de los comedores y otro de los dormitorios. Se han visto muchos patios de miseria, pero como éste, tan frío, tan simétrico no se ha visto otro. 



En ese edificio descargaban los barcos todo lo que Europa no podía mantener, lo que arrojaban las inundaciones, los que se salvaban de los terremotos, lo que abandonaban los mares, lo que escupían los gobiernos y a los que huían de las revoluciones, todo lo que caía buscando las aguas del trabajo para salvarse de la miseria.

Acomodaron sus pertenencias que no eran muchas, esperando el destino final, la “tierra prometida”.





Al día siguiente era Nochebuena y como fervientes católicos fueron todos los inmigrantes caminando hasta la Catedral Metropolitana de la ciudad de Buenos Aires para asistir a la Misa de Nochebuena.

Después de Navidad algunos inmigrantes se escaparon furtivamente del Asilo, fueron a recorrer las calles de la ciudad de Buenos Aires en busca de pan y trabajo pero todo fue en vano, no consiguieron nada.

Mientras, el Commendatore Don Giuseppe Finis recibía una oferta del Director de Inmigración, Gumersindo Montoya, para ir a colonizar Resistencia en el Territorio del Chaco.

Los inmigrantes se sublevaron y se empacaron como mulas, lo tomaron por el cuello al Commendatore y lo hubiesen ahorcado si no intervenía valientemente Carla Brunatti.

Ella les hizo la propuesta de ir personalmente a hablar con el Director de Inmigración, para conseguir un lugar más cercano para colonizar y seguir viviendo todos juntos.

El Commendatore se hizo aun lado para salvar su integridad física y a acompañó a Carla Brunatti a la oficina del Director de Inmigración.

Los inmigrantes confiaban mucho en Carla Brunatti, pero no así sus esposas que la celaban y la odiaban a muerte.

El Director de Inmigración, un criollo gentil, accedió a la propuesta y esa misma noche la llevó a cenar a la Confitería del Molino, cuyos dueños eran italianos, a buscar una salida favorable para todos y disipar los nubarrones del abandono y desinterés; porque la Argentina había decidido modificar la política inmigratoria tradicional, cauta y selectiva, y fomentar activamente la inmigración masiva, con propaganda y pasajes subsidiados.

El Director de Inmigración, se sinceró con Carla Bruntatti y le dijo:

- Para colonizar una zona más cercana a Buenos Aires, es otro precio, que el Commendatore, se niega a pagar, porque ese dinero lo tiene que poner él y se le achica el margen de ganancia de este viaje. A los inmigrantes no les puede sacar más nada.

Entonces Carla Brunatti, le respondió:

- Mi padre trae una buena suma de dinero y además tengo mis joyas, si es necesario.

El Director de Inmigración le dijo:

- Señorita Carla, con su grata compañía en esta hermosa noche, después de cenar pasamos por un hotel y todo queda arreglado entre el Imperio Austrohúngaro y nuestro noble país que recibe con los brazos abiertos a todos los inmigrantes del mundo.

Carla Brunatti, como pionera y en un acto casi heroico aceptó la propuesta hasta sus últimas consecuencias. Una noche de placer no le iba a hacer daño a nadie. 



Así, llegaron a un acuerdo, el día de los Reyes Magos, serían todos los inmigrantes embarcados en un navío de bandera Paraguaya, éste estaba anclado en el puerto, hacía el recorrido de Asunción a Buenos Aires. En esa embarcación serían llevados hasta el puerto de Goya, Corrientes y luego trasladados al puerto de Reconquista para ir a colonizar el Chaco Austral en el norte santafesino.

Al amanecer el día de los Reyes Magos, todos los inmigrantes subieron al barco “Río Paraná”.

Fueron recibidos por su Capitán Julio Ortiz, muy gentil les dio la bienvenida y les dijo que el viaje iba a ser un paseo, que la alimentación era muy buena, el primer día les iban a servir en el almuerzo un guisado con cola de yacaré a la cacerola. (La cola de yacaré es casi un afrodisíaco, produce un hermoso sueño que nos hace olvidar las angustias). Cuando llegaran al puerto de Goya, se iban a encontrar con el paraíso.

Los inmigrantes se miraron unos a otros y se decían: “Vamos al paraíso a hacer la América”

Les dio algunas recomendaciones: que se cuidaran de las picaduras de los moquitos y de los piques.

Los inmigrantes probaron por primera vez, el tereré, bebida hecha con la maceración de la yerba mate en agua fría y algunos yuyos refrescantes, muchos inmigrantes no la pasaron muy bien.

La bella, Carla Brunatti enseguida hizo amistad con el Capitán y algunas noches las pasó en su camarote.

Cuando llegaron a Goya, los subieron a todos en una chata que se usaba para acarrear hacienda y fue tirada por el vaporcito San José hasta el puerto de Reconquista.

El 10 de enero de 1879 llegaron al puerto de Reconquista, donde improvisaron unas carpas con lo poco que traían para acampar por unos días.

Al tercer día de estar en el puerto de Reconquista vieron aparecer unas 10 carretas tiradas por bueyes, eran con dos ruedas semejantes a alzaprima, algunas con barandillas y otras no, conducidas por jinetes, blandiendo sus lanzas.

A los inmigrantes les produjo pánico el aspecto de los gauchos, pero estos se acercaron amablemente y los ayudaron a cargar todas sus cosas, luego fueron cruzando bañados, pantanos y llegaron al atardecer a Reconquista, donde fueron recibidos por el Coronel Manuel Obligado, Jefe Militar de la Frontera y por el capellán Fray Bernardo Trippini, misionero franciscano italiano.

Los alojaron en un gran galpón de la brigada el Coronel mandó a la tropa a cortar pasto para hacer de colchón para dormir.

Luego hicieron un gran asado para recibir a los inmigrantes y el aguardiente casero corrió hasta el Arroyo El Rey.



Al día siguiente algunos inmigrantes acompañados por el Coronel cruzaron el Arroyo El Rey en canoas hacia el norte y fueron a la Colonia Ausonia, (nombre tomado posiblemente de la palabra latina, ausum: empresa atrevida, acto de valor) que era el lugar asignado para construir sus viviendas y colonizar.

El lugar era similar a un fortín, rodeado por un gran zanjón para que los malones no pudieran entrar, solamente había allí tres ranchos grandes, uno habitado por una familia francesa, monsieur Dartagnan y madame Jacqueline, el segundo por una familia criolla el Negro Chávez y Doña María Ramírez y el tercero por un español Jesús Silva, soltero.

Tenían un pozo común para el agua con brocal de material, una pequeña chacra y algunas vacas.

Al final habían llegado para colonizar el Chaco Austral, que era una gran llanura en suave declive hacia el este, con escasas elevaciones y ríos divagantes que la anegaban con sus desbordes, sus grandes bosques albergaban una nutrida fauna de caza y abundaban los peces en sus esteros y lagunas.

Los habitantes originarios de tiempos inmemoriales eran los tobas y afines o guaycurúes, los abipones, los mocovíes, y los pilagaes.

El carácter nómada de la población aborigen del Chaco fue el obstáculo mayor para la conquista del territorio. Durante el período colonial español el suelo desierto no interesó a nadie. Eran demasiado extensas las zonas deshabitadas para que se buscase la tierra por la tierra misma. Sólo interesaba en cuanto entrara en función económica por el trabajo del aborigen, como ello no era posible con el nómada, la fuerza de resistencia que el Chaco opuso fincaba en ese sello de su población originaria.

A pesar de su condición nómada, el hombre del Chaco supo defender con valentía y heroísmo regando con su sangre su territorio invadido cuando vio que en todas sus fronteras naturales, estaba cercado por establecimientos de hombres civilizados que habrían impedido el paso. 

Su reacción fue natural y defensiva, siempre corrió en desventaja frente al mortal armamento de los blancos.

Desde ese instante las tribus que quedaron vecinas a los establecimientos entraron en un comercio primario de pieles, cera, miel y aprendieron en ese trato algo de agricultura. Fueron la mano de obra barata de los colonizadores.

El Gobierno envió un agrimensor, Don Carlos Perolo, para hacer el trazado de la nueva colonia, pero tuvo algunos inconvenientes porque los inmigrantes no aceptaron las 144 hectáreas que les otorgaba el Gobierno a cada familia, por considerar que eran excesivas, estaría muy aislada una familia de otra y también les iba a demandar mucho trabajo cultivarlas.

Entonces intervino el Coronel Manuel Obligado, hizo dividir las 144 hectáreas en cuatro, quedaron 36 hectáreas para cada familia.

Los inmigrantes recibieron junto con la tierra los implementos para la labranza, arados, bueyes, semillas, vacas lecheras, batería completa para la cocina, mosquiteros, rifles y municiones.

Las viviendas fueron precarios ranchos de estanteos, las puertas y ventanas de paja brava, había madera en abundancia de los bosques milenarios pero no contaban con aserradero, antes de la llegada de estos colonos hubo en la Colonia Ausonia algunos aserraderos pero fueron levantados. 



Los inmigrantes una vez tomada la posesión de su parcela, se dedicaron a cultivarla, todo transcurría dentro de la normalidad posible, siempre con el temor al malón, que nunca llegó.

Pero un mediodía se produjo un alboroto, alrededor de la administración se empezó a quemar un rancho, los colonos corrieron para apagar el fuego y gritaban: ¡”Se viene el malón”¡. Los soldados del Coronel salieron del cuartel a los tiros hacia la Colonia Ausonia, algunos cruzaron a caballo el Arroyo El Rey y otros en canoa. Cuando llegan al lugar del siniestro se encontraron con Doña María Ramírez, la esposa del Negro Chávez, llorando de angustia, ella misma le había prendido fuego a su rancho por venganza, porque su marido se había ido al monte con la señorita Carla Brunatti.

Los inmigrantes montaron en cólera, no toleraban semejante humillación: que se haya ido con un negro. Querían linchar al Negro Chávez, por haber humillado la sangre del Imperio Austrohúngaro.

El Coronel Manuel Obligado y el Capellán Fray Bernardo Trípini, apaciguaron a los colonos y buscaron una solución salomónica al caso, le dieron una canoa al Negro Chávez, quien navegó libremente por el río hacia el puerto de Reconquista rumbo a su Goya natal, y mientras se alejaba se escuchaba su sapucay lanzado al viento.

Doña María Ramírez compungida por la traición, juntó a sus hijos, montó su caballo alazán y rumbeó hacia el oeste siguiendo la línea de la frontera en busca de una toldería del cacique Mocoretá.

El Coronel preparó su tropa durante varios meses y el 29 de agosto de 1879 salió desde Reconquista con su ejército compuesto por 130 efectivos, para explorar el Chaco Austral, reconocer las aguadas y reprimir a los malones que invadían Córdoba y Santiago del Estero. 

Marcharon incansablemente durante 11 días hacia el oeste. Llegaron a Los Pozos el 8 de septiembre, luego cambiaron de rumbo, siguieron hacia el norte persiguiendo a Juan José Rojas hasta Las Chuñas. Llegaron el 12 de septiembre y combatieron con 50 infantes y 20 jinetes, mataron a 32 indígenas, tomaron a 79 de prisioneros y recuperaron 90 yeguarizos.

Luego siguieron hacia el norte pasando por Tacurú en busca de José Petizo, quien huyó dejando 110 yeguarizos. Tras cuatro arduos días llegaron al paraje Avispa Colorada, continuaron su marcha hacia Ombú y se acercaron a la naciente del río Los Amores el 25 de septiembre, donde combatieron nuevamente.

El 3 de octubre llegaron a las márgenes del Río Paraná y por las mismas bajaron hasta Reconquista. Llegaron el 12 de octubre habiendo recorrido 750 kilómetros sin alcanzar a los bravos caciques Rojas que eran tres hermanos, ni a Petizo, ni a Cambá, ni a Rico ni al Inglés. 



En la Colonia Ausonia, ya las familias estaban asentadas en sus respectivos terrenos y se preparaban para festejar un gran acontecimiento, el matrimonio del Commendatore Don Giuseppe Finis Térrea con la señorita Carla Brunatti.

Después de la boda los esposos festejaron con todos los inmigrantes, se despidieron y abandonaron la Colonia Ausonia. Regresaron a Buenos Aires para embarcarse nuevamente hacia el Imperio Austrohúngaro.

El Commendatore comisionó al colono Don Lorenzo Petrolli para redactar un acta de conformidad que todos los inmigrantes firmaron y también el Coronel Manuel Obligado, el capellán Fray Bernardo Trippini, donde constaba que se había cumplido todo lo acordado por el Gobierno con los inmigrantes.

Este documento lo presentaría al Emperador su majestad Francisco José I.

Así quedaba fundada una nueva colonia en el Chaco Austral que luego sería denominada “Presidente Nicolás Avellaneda”, en homenaje a quien promulgó la Ley 817 que permitía el ingreso al país de inmigrantes europeos

que venían a “hacer la América”. 





Rodolfo Martín Gallo Acosta

viernes, 23 de mayo de 2014

COLONIZACION, ABORIGENES E INMIGRANTES

COLONIZACION, ABORIGENES E INMIGRANTES


raulcelsoar — 09:39

 



El territorio que hoy constituye la República Argentina, fue descubierto, explorado y colonizado por la Corona española, pero no todas sus regiones lo fueron por hombres que llegaron directamente desde España. Es así que podemos diferenciar tres corrientes colonizadoras.


fundación de buenos aires


FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES

La primera de estas corrientes fue la llamada corriente del Este, en el marco de la cual se exploró la cuenca del Plata. La región del Río de la Plata, propiamente dicha, fue la única que debe su descubrimiento y colonización a las expediciones que provenían directamente desde los puertos de la península. Entre los varios adelantados de la región, el primero de ellos fue Pedro de Mendoza, quien fundó, el 3 de febrero de 1536, la población a la que denominó Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre; esta expedición también fundó las ciudades de Corpus Christi, Nuestra Señora de la Buena Esperanza, Nuestra Señora de la Candelaria y Asunción. Esta región abarcó zonas de las actuales provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa, a la vez que se extendió hasta las actuales repúblicas de Uruguay y Paraguay; Asunción, fue, hasta 1617, la capital de tan extensa gobernación.


diego de almagro


La corriente del Norte, siguiendo órdenes emanadas desde el Perú, exploró la región norte y centro del país, llamada Tucumán, que comprendía total o parcialmente las actuales provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja y Córdoba. El descubridor del norte argentino fue Diego de Almagro, quien en 1536 pasó a Chile por tierras que le permitieron tocar las tierras de Jujuy, Salta y Catamarca. La primera exploración la encabezó Diego de Rojas en 1543, ingresando por Jujuy y recorriendo, luego, Salta, Catamarca y Santiago del Estero.


francisco de villagra

FRANCISCO DE VILLAGRA

Finalmente, la tercera corriente colonizó la región de Cuyo, siguiendo instrucciones de los gobernadores radicados en Santiago de Chile, y es la denominada corriente del Oeste. Así, comprendió las actuales provincias de San Juan, Mendoza y San Luis. Esta región dependió de las autoridades españolas de Santiago, hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata, en 1776. El descubrimiento de la región lo efectuó Francisco de Villagra en 1551 y la colonización la inició Pedro del Castillo al fundar, el 2 de marzo de 1561, la ciudad de Mendoza.


La Colonización Hispana

ORIGEN DEL VOCABLO "ARGENTINA"


CONSIDERACIONES GENERALES ACERCA DE LOS ABORÍGENES


La leyenda de la tierra abundante en plata continuaba difundiéndose. Por ésta razón, a nuestro país se lo consideraba la tierra de la plata. Nosotros hablamos en castellano, un idioma cuya madre es el latín. Hoy casi nadie lo conoce, pero en la época de la conquista la gente todavía sabía muchas palabras en latín. Al metal plata, en ese idioma se le decía argentum. Y como a nuestro país se lo señalaba como la tierra de la plata se lo llamó Argentina.

Los habitantes de América antes de la llegada de los españoles eran los aborígenes, que quiere decir, "nativos de la región". Colón los llamó indios porque creía que había llegado a las Indias.

En América había muchas clases de aborígenes. Unos eran más evolucionados que otros. Los que habitaban en nuestro país eran poco evolucionados.

Casi todos eran nómades, es decir, que deambulaban de un lugar a otro sin tener residencia fija. Se alimentaban con semillas y frutos que recogían y de la caza de algunos animales; también, especialmente los que vivían cerca de los ríos, se aprovechaban del producto de la pescaNo sabían escribir y no fundaron en nuestro territorio ciudades de importancia. Sus mayores habilidades manuales las pusieron de manifiesto en la confección de prendas tejidas y piezas de alfarería; algunos trabajaron los metales.

La obra de Salvador Canals Frau, titulada " Poblaciones indígenas de la Argentina", de 1953, es la más completa publicada hasta el momento sobre nuestros aborígenes precolombinos y actuales.

El autor distribuye el conjunto de los pueblos indígenas en dos grandes grupos geográficos; por un lado, "los pueblos de las llanuras" y por otro "los pueblos andinos y andinizados", señalando diez poblaciones indígenas para el primero  y doce para el segundo.


aborigenes chaqueños en la actualidad
ABORÍGENES CHAQUEÑOS EN LA ACTUALIDAD


Argentina tiene rostro indígena. Siempre lo tuvo, aunque muchos cerraran los ojos a esta realidad. O lo que es peor: taparon la miradas de niños y jóvenes para negar su existencia. Y así, fueron achicando también horizontes.
Desde estas paginas queremos acercar nuevamente los ojos y la atención hacia esta Argentina Indígena que hace rato reclama sus derechos y nunca abandono su dignidad.

Estas paginas pretenden despertar en cada joven, en cada niño, educador o padre, la inquietud para conocer y, de esta manera, respetar a todos los pueblos indígenas que desde la memoria silenciada en 500 años de olvido, nos invitan a recuperar la confianza en el futuro.
Muchos nos creían muertos pero estamos vivos, con una paciencia histórica, con sentido de alegría, de solidaridad, con nuestra capacidad de humor, hoy queremos cantarle a la vida, con todo lo que somos, y queremos ser.
cacique

La Cultura Aborigen
 

 Entendemos por "cultura" no la mera erudición o información, como a veces se la concibe, sino el modo fundamental de relacionarse (pensar, vivenciar, actuar) con la realidad total, que tiene un determinado grupo de personas o una determinada epoca histórica. Es decir que la cultura abarca todo el conjunto de costumbres, creencias, formas de vida, música, etc., de un pueblo o comunidad.
La comprensión de la cultura y sus valores permite un acercamiento y posibilita un diálogo basado en el respeto entre distintas sociedades.

La naturaleza y la gente

La mayoría de los pueblos aborígenes de nuestro territorio son recolectores y cazadores. Esta característica se diferencia del modelo de sociedad en el hecho de que poseen un acceso directo a todos lo recursos naturales que sirmen de base a su sustento y que son apropiados u obtenidos con este fin. Estos grupos parten de la idea de que los bienes necesarios para la vida no tienen que ser producidos primero por medio del trabajo humano, sino que, por el contrario, dichos bienes existen y sólo es preciso buscarlos.

La reproducción de dichos recursos no constituye un motivo de preocupación, porque ellos se consideran parte integrante del medio ambiente. Por este motivo, los indígenas no aceptan la idea de la existencia de la superioridad del ser humano sobre el resto de la naturaleza. Por lo tanto no persiguen una transformación por voluntad propia. El ser humano, como parte integrante de un todo, tiene su misión en la conservación del mundo.

El indígena no persigue el objetivo de transformar el medio ambiente, pues él posee el mismo valor que todas aquellas otras partes con las que él convive. Es a partir de esta concepción que entendemos la desesperación de los indígenas cuando se talan montes, se dinamita el subsuelo o se caza indiscriminadamente. No sólo se mata a la naturaleza de la tierra, también se va asesinando a los indígenas. Y de hecho, la historia de nuestros pueblos está marcada por la muerte de la naturaleza. A las armas se les hacía frente. Los alambrados cerraron el paso para cazar guanacos, zorros y otros animales, en el sur, y llevó a los selk'nam a su lenta desaparición, por ejemplo.

Para mí, para vos, para todos

La distribución de los bienes se diferencia según el grado de parentesco, la edad, el sexo y la distancia que separe a un pariente de otro.

Al contrario de lo que ocurre en las más complejas sociedades de clases, en las cuales las relaciones sociales están determinadas por la posición del individuo dentro del proceso de producción, las relaciones entre los miembros de las sociedades simples como la indígena, se caracterizan por el parentesco y las obligaciones recíprocas que emanan de este parentesco.

Por lo tanto, para las relaciones sociales, la distribución de bienes ya obtenidos posee una importancia mucho mayor que la apropiación por sí misma.

Esta forma de distribución impide que se produzca una acumulación de bienes. Y es aquí donde radica otro punto fundamental para la comprensión de todo un sistema de solidaridad y reciprocidad tan distinto al de nuestra sociedad.

Por lo tanto, el prestigio de un ser humano dentro de su grupo no se mide de acuerdo con lo que él tiene, sino que depende de lo que él da. Un buen cazador resulta admirado apreciado, por supuesto, por los éxitos de sus cacerías. Sin embargo, no sólo el conocimiento de los secretos de la caza son los que le dan prestigio, sino el hecho de que gracias a sus éxitos como cazador puede darles a los demás miembros del grupo.

Si este cazador se quedara con todo el producto de sus cacerías, sin compartirlo, sería socialmente evitado por los demás miembros del grupo.

Jefes y Jefaturas

 Las cualidades de líder se convierten en relevantes sólo en la relación del grupo hacia afuera. Los "grandes" líderes de los diferentes pueblos que conocemos fueron siempre líderes guerreros. Esto significa que su autoridad se determinó atendiendo a su capacidad para mantener a salvo a su grupo frente a amenazas externas, como puede ser la guerra o las enfermedades. Situaciones todas que creaban inestabilidad en el seno del grupo. Con la llegada del "blanco", ellos buscaron relacionarse o contactarse con los líderes organizados para la defensa. Esta estructura de relacionamiento se siguió manteniendo mediante la creación de "jefaturas" y "cacicazgos", provocando muchas veces una diferenciación social.
 
  comunidades wichis en la actualidad
COMUNIDADES WICHIS EN LA ACTUALIDAD

.Nuestros tiempos
La historia nos muestra que estos pueblos poseen una gran capacidad para vivir bajo condiciones transformadas, sin que se produzca una pérdida de su identidad y que se desenvuelven de una manera mucho más dinámica de lo que se cree habitualmente. También es cierto que la historia registra hechos que tocaron, en mayor o menor medida, las bases culturales como la tierra, la naturaleza, la religión o la lengua.

Sin subestimar los peligros de destrucción que amenazan la supervivencia de estos pueblos, lo fundamental es que exista la confianza en la capacidad de los indígenas de vivir bajo las condiciones transformadas inherentes a una sociedad impregnada de colonialismos. En los últimos años se han dado pasos en la recuperación de la tierra, en el reconocimiento de "ser indígena" , en la organización social y política, en la recuperación cultural...

Los problemas surgidos con el proceso destructivo de colonización que los indígenas tienen que sufrir hoy en día son muy variados. Las fuentes de caza y recolección tradicionales (en los pocos lugares que aún existen) ocupan territorios tan reducidos que resulta impolible asegurar el sustento diario, basándose exclusivamente en las actividades tradicionales conocidas.

La continua confrontación con los no indígenas, sobre todo a través de la escuela, ha destruído en gran parte las formas de vida tradicionales, con ciertos grados de diferencia. De este proceso destructivo, cuyo desarrollo no ha concluido aún, han surgido nuevos problemas, cuya solución intentan hallar los recolectores y cazadores, basándose en la recuperación de sus valores culturales y la organización.
  
* Fuente: Argentina Indígena - INCUPO (Instituto de Cultura Popular)
CEFERINO NAMUNCURÁ
CEFERINO NAMUNCURÁ


COMUNIDADES ABORIGENES


Las comunidades aborígenes son usualmente victimas de prejuicios y variadas formas de discriminación en razón de su raza, religión, color de piel, origen étnico, estado de salud, etc... Un sistema constitucional pluralista y democrático no puede descuidar esta situación.

Se considera población aborigen a las personas que descienden de quienes habitaban la zona en el momento en que llegaron a ella personas de otros paises del mundo, que dominaron a los nativos y los redujeron a condición de sometidos.

Se trata, según Kiper, de descendientes de quienes en un momento fueron diferentes a los que llegaban por su raza, color, lengua, cultura, etc y hoy intentan mantener sus diferencias en medio de la comunidad en que viven, pero están sometidos a un trato insatisfactorio por parte de los grupos dominantes.

guaraníes

La Constitución Nacional indicaba en su texto anterior a la reforma constitucional de 1994 al Congreso de la Nación dos roles principales con respecto de la población aborigen Argentina (cuyo número, a mitad del Siglo XX, rondaba en 30.000): Conservar el trato pacífico con los indios Promover su conversión al catolicismo Creemos nosotros que al dar la derogada norma los aborigenes argentinos un trato aparentemente igualitario respecto de los demás habitantes de la nación, los discriminaba, porque recordando conceptos vertidos por nosotros en párrafos anteriores, no sólo se discrimina cuando se trata distinto a los iguales, sino también cuando como en este caso - se trata igual a los distintos.

indígenas

Ya antes de producida la reforma de 1994, la Ley 24 071 había aprobado el Convenio de OIT a favor de las poblaciones aborigenes, que contiene en lo esencial, normas que:

1.Tutelan su integridad e igualdad de trato (art.2°)

2.Garantizan su posesión de las tierras que ocupan tradicionalmente (art.14)

3.Reconocen sus costumbres y derecho consuetudinario (art. 8°)

Estas pautas, y otras más, fueron recogidas por la reforma constitucional de 1994 , que ofreció una importante reivindicación a las comunidades aborígenes Argentinas, que según estadisticas fiables se estiman actualmente en 300.000 que viven en comunidad y 1.500.000 computando aquellos que emigraron a las ciudades. En ese sentido, el art. 75 inc. 17 ofrece un mandato expreso al Conpreso de la nación, a partir del que ese cuerpo debe "Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos; garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano: ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones".

patagones
PATAGONES


En principio, cabe acotar aqui que el derecho que en realidad consagró la Constitución en cabeza de las poblaciones aborigenes argentinas, es el de exigir al Congreso el cumplimiento de sus roles constitucionales, impuestos - ahora si - respecto de estas cuestiones. En consecuencia, el texto constitucional obliga desde ahora al Congreso a legislar las mencionadas condiciones de las poblaciones aborigenes argentinas, y el cuerpo legislativo no puede soslayar ese cometido bajo pena de incurrir en inconstitucionalidad por omisión de legislar, la que podria en su caso, ser peticionada por los aborigenes interesados.

Observará el lector que no hablamos nosotros de pueblos indigenas, sinó de comunidades aborigenes. Ello porque entendemos que - aún respetando la terminologia constitucional - es más propio expresarnos en términos de "comunidades" que integran el pueblo de la Nación Argentina.
tehuelches
TEHUELCHES

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La Inmigración Europea. 1880 - 1914


inmigrantes




Uno de los principales factores de cambio que dio lugar a la transición desde la Argentina tradicional a la Argentina moderna es la inmigración. Y sin esta inmigración masiva, naturalemente asociada con el nombre de Juan Bautista Alberti, no es posible comprender a la Argentina contemporánea. No hubo otro período en el que la proporción de extranjeros en edad adulta haya sido tan significativo; por más de setenta años, el setenta por ciento de la población de la Capital Federal y casi el treinta por ciento en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, eran inmigrantes. La europeización de la Argentina y la modificación del carácter nacional, tan anhelados por la generación del ochenta, se tradujo en una política inmigratoria abierta.

Etapas de la Inmigración.


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Hasta 1880, a través de las políticas de poblamiento, se intentó promover la agricultura, la ganadería y la red de transportes, para luego industrializar el país. Dentro de una corriente inmigratoria heterogénea, casi la mitad de la inmigración provenía de Italia, especialmente del sur, y una tercera parte de España.
Luego de 1880, comenzó la segunda etapa. A partir de aquí se buscó mano de obra para una producción agrícola-ganadera masiva, pero, pocos inmigrantes lograron ser propietarios. Ante el fracaso del plan de adjudicación de tierras en propiedad, el inmigrante se transformó en arrendatario o peón, y buscó asilo en los centros urbanos. Así, las políticas de poblamiento fracasaron. Igualmente, al ser la inmigración mayoritariamente masculina, mientras se ocupó de actividades rurales, favoreció el desarrollo de una economía agrícola que permitió que el país pase a ser el principal exportador de trigo en el mundo, cuando, hasta 1870, la Argentina lo importaba.

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Como consecuencia del proceso inmigratorio, la estructura social argentina se volvió más compleja, a la vez que cambió la cultura política por el aumento de los estratos populares y sectores medios. Si bien creció el número de industriales y comerciantes, la clase alta se cerró al inmigrante, reteniendo la riqueza y el prestigio (basado en la "antigüedad y los antepasados") como también el poder político y económico asociado con la propiedad de la tierra.

La estructura de clases puede ser dividida en cuatro segmentos. El primero de ellos era la clase alta o aristocrática, la cual, hasta 1914, representó al uno por ciento de la población. La siguiente era la alta clase media, que, si bien era próspera, tenía un escaso prestigio social. La baja clase media no poseía fuerza económica ni poder social, pero tenía alguna posibilidad de ascenso. Finalmente, la clase baja, que representaba a los dos tercios de la población, ocupaba la base de la pirámide.

El tipo argentino fue cambiando. La clase dominante, compuesta por ganaderos, estancieros, comerciantes, abogados y políticos, refleja las contradicciones de una generación cuyos valores y defectos se confunden: riqueza, sabiduría, arrogancia, superficialidad, prudencia y optimismo. Las clases medias iban fraguándose con la inmigración del inmigrante a través de su participación en la economía y en el proceso de aculturación modernizante. Las clases bajas, distribuidas a lo largo y a lo ancho de toda la Argentina, recordaban la dualidad del país. Para gobernar la Argentina moderna fue preciso integrar a los inmigrantes sin arriesgar la integridad nacional.

Entre 1902 y 1910, se operaron grandes cambios en la estructura social, los que produjeron fuertes fisuras en el sistema, tanto político como social. La guerra en Europa alentaba la entrada de inmigrantes que buscaban nuevos lugares para su bienestar. La guerra del ´14 no sólo interrumpió el flujo inmigratorio, sino que, también, llamó a los nacionales de los beligerantes, lo cual explica el saldo inmigratorio negativo del período 1914-1918. Pero la Argentina lograba retener a los hijos de los extranjeros de las primeras olas, proclives tanto al ascenso social como a la participación política. Muchos de ellos habían obtenido títulos, los que, sumados a la actividad de sindicalistas anarquistas, provocaron las tensiones que caracterizaron al país a principios de siglo.

La población urbana se duplicó. Y fue la clase media el estrato que más se desarrolló gracias a la contribución de los extranjeros; en él, crecían los sectores dependientes (empleados, funcionarios, técnicos). A la vez, fue en los centros urbanos donde el ascenso social, desde los estratos populares, era más acentuado. Esto favoreció a la integración de los estratos en el orden social vigente.

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La sociedad argentina hacia 1945 mostraba una realidad novedosa. La inmigración externa había dejado de ocupar un papel central en la configuración de la Argentina y su lugar fue ocupado por las migraciones internas. Al igual que la inmigración extranjera, las migraciones internas se instalaron en las ciudades, pero, a diferencia de las primeras, no pasaron a engrosar la clase media sino los estratos populares. La movilidad social era cada vez mayor, particularmente en Buenos Aires.

El proceso de urbanización iba en ascenso. La cuarta parte de la población del área metropolitana eran extranjeros y un tercio venían del interior, pero estos últimos se incrementaban más que cualquier otro sector social. Por este proceso, la industria pasó a ocupar el lugar que antes tenía la agricultura; la mitad de la población, para 1948, trabajaba en la industria, mientras que sólo el veinte por ciento lo hacía en la agricultura.
Las migraciones internas produjeron algunos fenómenos tal vez no previstos. Las ciudades del interior perdieron población joven y potenciaron su decadencia económica. Y aquellas ciudades que recibieron los flujos migratorios debieron enfrentarse con la carencia de infraestructura para sobrellevar el proceso y no pueden evitar, aún, el conflicto social que el hacinamiento provoca.

hotel de los inmigrantes
VIEJO HOTEL DE LOS INMIGRANTES

FUENTE: Secretaria de la Gestión Publica: http://www.sgp.gov.ar/



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